
Devocional 17/09/26
17 de septiembre de 2026
Devocional 21/09/26
21 de septiembre de 2026El filósofo Heinrich Heine dijo: Muéstreme tu vida redimida y podría estar dispuesto a creer en tu Redentor. Tremendo desafío para todo aquel que dice ser hijo de Dios, ser cristiano. Mucha gente dice: no voy a la iglesia porque alli hay muchos hipócritas, para ser hipócrita, prefiero seguir como estoy. Hablan de personas que dice ser cristianas, pero en el fondo no lo son, son personas religiosas que ni entran ni dejan entrar. Apo 3.15: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡ojalá fueses frío o caliente!
El engaño es común en el ser humano, aparentamos lo que no somos, pero, engañar a Jesús, es imposible. El conoce nuestros pensamientos y motivaciones. Conoce con exactitud todo lo que hay en lo profundo de nuestro corazón. Jesús habla de 3 tipos de personas: los fríos, los calientes y los tibios. Jesús dice: ojalá o me gustaría que fueras frio o caliente. Desea que nuestras acciones reflejen lo que realmente somos, fríos o calientes.
Los fríos son aquellos que por diferentes razones rechazan a Cristo, disfrutan de su vida pecaminosa. Y los caliente tiene que ver con la entrega, consagración, fervor, pasión por Cristo. Apoc 3:16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Jesús dice que a los tibios les vomitara de su boca. Vomitar, es una expresión para expresar total aborrecimiento y desprecio.
Cristo espera que sus seguidores sean fervorosos. Sería bueno preguntarnos: ¿Cuantas personas que dicen ser cristianos, son tibios? Sera un severo castigo para las personas tibias, superticiales. Apo 3:17 Porque tú dices: yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. La gente decía: yo soy rico y de ninguna cosa tengo necesidad. La abundancia puede provocar orgullo y olvidarnos quién nos sustenta.
No hay peor cosa que auto engañarse, la comodidad y la prosperidad nos hace pensar que somos bendecidos por Dios y estamos aprobados, pero desde la perspectiva de Dios son desdichados, miserables, pobres, ciegos, y están desnudos. No es fácil mirar la miseria espiritual cuando el orgullo domina nuestro corazón. Debemos reconocer una profunda necesidad de Cristo.




