
Devocional 11/09/26
13 de septiembre de 2026
Devocional 15/09/26
15 de septiembre de 2026Frente al constante ataque del diablo contra los valores y principios descritos en la Biblia, debemos reconocer que necesitamos pasar más tiempo con el Señor, más tiempo sometidos a Él. Efe 6.18: orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; Es claro el mensaje: nuestro tiempo de oración debe ser frecuente. Y con una variedad de oraciones, sean estas públicas, privadas, verbales, en silencio, en voz alta, suaves, planeadas, espontáneas. De agradecimiento, confesión, humillados, de pie, arrodillado, acostado, levantando las manos, bajando las manos. Etc.
Todo tipo de oración expresando la voluntad del que tiene el control de todo, con actitud humilde, reconociendo nuestra condición. 1Tim 2.8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda. Dios quiere que los hombres oren en todo lugar. Levantando manos santas, sin enojo, sin discusiones, con espíritu afable. Debemos orar de forma variada, según las necesidades. A veces nuestras oraciones están llenas de gozo, y gratitud. Salm 39.12: Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor. No calles ante mis lágrimas; Porque forastero soy para ti, Y advenedizo, …
Hay momentos en los que oramos y nuestros ojos se llenan de lágrimas y hay toda gama de emociones que experimentamos al orar. Hay todo tipo de circunstancias, buenas, malas, indiferentes, horribles y maravillosas, que nos llevan a orar. Efe 6.18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y …; La expresión en el Espíritu, no significa simplemente orar por orar, sino que nuestra oración este bajo la dirección, influencia y dependencia del Espíritu. La oración cristiana no consiste en decir palabras a Dios.
El creyente reconoce que necesita la ayuda del Espíritu para acercarse a Dios y expresar correctamente sus necesidades. Rom 8:26: Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Orar en el Espíritu, implica que nuestra oración no está dominada por nuestros deseos. Sino que el Espíritu nos lleva a buscar aquello que está de acuerdo con Dios y con su Palabra.




